| Embotellamiento político |
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| Martes 13 de Octubre de 2009 00:00 |
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Los últimos días, tanto en la Provincia de Buenos Aires como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, han venido acompañados de severos trastornos en el tráfico, impidiendo que la libre circulación se desarrolle con la libertad que la constitución nacional garantiza. El conflicto de los trabajadores de "Kraft Food" - Ex Terrabusi- generó, y sigue generando, una serie de cortes, en la Autopista Panamericana y en algunas avenidas del centro porteño, que perjudican sobremanera el ingreso y la circulación vehicular en la Capital Federal, generando un escenario absolutamente caótico; lamentablemente esta situación conflictiva, que es perjudicial para los obreros de la planta, perjudica además, a miles de personas que cada vez, demoran más en arribar a su destino, con todos los perjuicios que eso conlleva. La ambigüedad del Gobierno Nacional se vislumbra en su intención de no involucrarse en un conflicto que le haría perder, aún en mayor medida, su pobre imagen positiva. La duda recae en situarse del lado de los trabajadores o respaldar a la UIA (aliado en su lucha contra el sector agropecuario) y a la empresa capitales de extranjeros. Estas indefiniciones hacen que este conflicto continúe sin una solución definitiva, hecho que nos perjudica a todos. Una vez más el Gobierno Kirchnerista, genera un Estado ausente. En territorio de la Ciudad otro conflicto viene haciéndose presente desde hace aproximadamente un año atrás: el de los trabajadores del Subte. Nuevamente la inacción del Gobierno Nacional perjudica a miles de ciudadanos que sufren el conflicto, y se ven obligados a viajar en los ya colapsados micros - ómnibus que circulan por la superficie. También cabe aclarar, que la regulación, fiscalización y control del Transporte es potestad de la Secretaria de Transporte de la Nación, que la única política que ha implementado es la del aumento exponencial de los subsidios destinados al sector. Este conflicto condiciona a un sindicato afín a un importante aliado del Gobierno Nacional, que tristemente argumenta que su lucha es en pos de los trabajadores. En este caso lo que los manifestantes del subterráneo reclaman es que se les permita la inscripción gremial (aquél es el primer paso para la obtención de la personería) para dejar de pertenecer a la Unión Tranviaria Automotor. Nuevamente la solución al conflicto se haya lejana; por ende la caótica circulación aparece cada vez con mayor frecuencia, y se afecta profundamente el derecho de una inmensa mayoría de argentinos. Una vez más el Estado ausente. Me resulta curioso comprender cual es el principio rector que motiva al Gobierno Nacional a involucrarse o a no hacerlo en los distintos conflictos que se hacen y vienen haciéndose presentes. El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires ha manifestado que impedirá los cortes en la autopista Panamericana, la Presidenta de la Nación también repudió la medida. De Hecho Daniel Scioli se movió con llamativa y saludable eficacia a la hora de impedir el corte de la autovía 2 en la localidad de Lezama, el fin de semana largo. Sin embargo cuando hablamos del territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires otra parece ser la realidad. El jefe de Gabinete del Gobierno Nacional ha argumentado en relación al conflicto con la empresa de origen norteamericano, que no iba a impedir la manifestación de grupos que velaran por la defensa de sus derechos. Hecho que derivó en un embotellamiento y un tremendo caos que perjudico a los miles de porteños que circulaban y transitaban por la intersección de las avenidas Callao y Corrientes, y por la Ciudad toda. En resumen analizando los acontecimientos mencionados, considero oportuno, instar al Gobierno Nacional, a velar íntegramente por los intereses de la ciudadanía, protegiendo sus derechos de representación gremial, sus derechos laborales, y el derecho a la libre circulación, de manera uniforme. Que el criterio no sea el de la territorialidad, o lo que es aún más grave, el de la actitud diferente según el color político de quien gobierna cada distrito. Finalizando quisiera destacar que el gobierno de la Nación no debe olvidar que los ciudadanos porteños, antes de ser porteños, son argentinos. |


